En respuesta a "Los Ultrones", de Carlos Parker.
Más
que escribir una respuesta al señor Parker y su columna “Los Ultrones”, lo que
busco es hacer ver que tan ridículas son las argumentaciones desesperadas que
emergen desde la Concertación, lo que no significa que rehúya a desentrañar la
verdadera intencionalidad de la citada columna.
En
primer lugar y entre las múltiples confusiones teóricas del analista, una es
particularmente grave, en tanto de ella depende el universo social de su
estudio.
"Cada generación política de la izquierda y el progresismo está irremisiblemente condenada, como en el mito de Sísifo, a acarrear una y otra vez hacia lo alto su propia y pesada roca."
Si bien es cierto, la
izquierda y el "progresismo" pueden ir de la mano, de manera alguna guardan
una relación de genero a especie. Así, la burguesía liberal industrial fue
progresista durante el siglo XIX y XX, sin embargo difícilmente alguien pudiera
señalar que esta se enmarca dentro de lo que podríamos considerar izquierda, a
su vez, el stalinismo soviético de fines de la década del ochenta, si bien puede
ser eventualmente considerado como una tendencia de izquierda, no es por su
naturaleza, progresista.
"Cada generación política de la izquierda y el progresismo está irremisiblemente condenada, como en el mito de Sísifo, a acarrear una y otra vez hacia lo alto su propia y pesada roca."
En
este sentido, podemos determinar claramente que los ultrones no soy patrimonio
propio de la izquierda, ni de la derecha, ni mucho menos de un ininteligible “progresismo”.
Parker señala que “los
ultrones son personajes arquetípicos, reconocibles por su locuacidad y espíritu
mesiánico, su característico voluntarismo, su maximalismo y la
dureza recalcitrante de las convicciones que exhiben e intentan imponer a
como haya lugar.”.
Me disculparan, pero más allá de lo rimbombante del semblante que plantea, éste no aclara sino obscurece, dentro de ese marco entra un sacerdote o un profesor universitario, desde Jesucristo hasta Galileo, luego el autor continua sin falsa modestia, desplegando un cumulo de calificativos contra este supuesto y hasta el momento indefinido grupo.
Me disculparan, pero más allá de lo rimbombante del semblante que plantea, éste no aclara sino obscurece, dentro de ese marco entra un sacerdote o un profesor universitario, desde Jesucristo hasta Galileo, luego el autor continua sin falsa modestia, desplegando un cumulo de calificativos contra este supuesto y hasta el momento indefinido grupo.
Desconoce el Sr. Parker que un ultron puede "pertencer" a la izquierda, la derecha o el centro, puede ser adepto a escuela de Hayek o de Keynes, marxista o liberal.
En vista de su incapacidad para definirlos le presto una mano, lo común a todos los ultrones es simplemente la “incapacidad para realizar un análisis concreto de la realidad concreta”, al parecer entre toda su labia, los arboles le han impedido ver el bosque, o sencillamente se ha negado racionalmente a verlo. Con ese elemento ya puede construir como mejor le plazca una definición acertada.
En vista de su incapacidad para definirlos le presto una mano, lo común a todos los ultrones es simplemente la “incapacidad para realizar un análisis concreto de la realidad concreta”, al parecer entre toda su labia, los arboles le han impedido ver el bosque, o sencillamente se ha negado racionalmente a verlo. Con ese elemento ya puede construir como mejor le plazca una definición acertada.
En segundo lugar señala cual es la “estrategia ultrona”, la cual
sería “contra toda evidencia, que la
política es una cuestión de activismo incesante y sobre todo de voluntad. Son
proclives al testimonialismo y a los “saludos a la bandera”, porque nunca
llegan a comprender que la política es en realidad una cuestión de poder y de
correlación de fuerzas. De capacidad de vencer, pero también de persuadir”.
Una
cosa es persuadir, y otra es muy distinta es montar un aparato de marketing,
como bien lo ha hecho la concertación, donde cuando un ve la franja electoral
no sabe si están vendiendo un detergente o un televisor plano.
Cualquier
ciudadano bien informado sabe que para la derecha empresarial el gobierno de
Piñera ha sido particularmente incomodo, más allá de los bochornos propios de
su personalidad, este último ha sido mucho menos proclive a cautelar los
intereses patronales que los gobiernos anteriores y ha generado gran malestar
social, cosa que hasta hace poco y ante iguales políticas gubernamentales no existía.
Lagos
en su momento fue aplaudido de la ENADE, dudo profundamente que eso le suceda a
Piñera, o al menos que sea tan sincero. La derecha económica está harta de la
Derecha política en el poder y desea a un presidente de la concertación. Ahora
bien, no quieren a cualquier concertacionista, de hecho ni siquiera quieren a
Velasco, entienden que Michelle Bachelet
garantiza lealtad y paz social y es por eso que es ella la llamada y no otro.
Si la política requiere capacidad de
persuadir, ¿cual es la capacidad de persuasión en su columna?. (!!!)
“Cualquier
contradictor de los ultrones, por más pergaminos que pueda exhibir, será sin
falta tachado de converso, traidor, corrupto, amarillo, cooptado por el
pinochetismo, vendido al imperialismo norteamericano, a la derecha y el gran
capital. Y especialmente, descalificado con aquel apelativo que, hoy por
hoy, consiste en el mayor y más terrible insulto al que recurren los ultrones:
“neoliberal”, pronuncian con desprecio. Ese sambenito, esa acusación agraviante
que los ultrones gustan de lanzar como un ladrido a la cara de sus adversarios.
Todo aquello, aparte de estimarlos como timoratos, blandos y cobardes sin
remisión”.
Me disculpara el Señor Parker, pero hasta donde entiendo se
ofende debido a que un grupo humano denomina al Partido Socialista y su
candidata como neoliberales.
Durante 20 años la concertación privatizo el agua, el fútbol,
las carreteras, la compañía de teléfonos, mantuvo las AFP, les dio cuerda a los
colegios particulares subvencionados, en resumen, mantener y avanzar hacia el monarquismo
que impuso la dictadura. El asunto partió como transar para avanzar, prosiguió como
transar sin parar, para terminar en un cambio ideológico profundo, cuando ya ni
siquiera era necesario transar. La concertación es hoy una fuerza de centro
derecha, le guste o no a Parker, y para muestra un botón, Velasco es uno de sus
candidatos. Siguiendo a Hegel, se ha producido en el alma de la concertación,
un cambio cuantitativo que devino en cualitativo.
Hoy por hoy, le asignan la responsabilidad de 20 años de políticas
gubernamentales erradas a la Alianza, como si ni hubieran sido ellos quienes dieron
una defensa de Estado a Pinochet en Londres, caso que el Sr. Parker como ex
funcionario de la cancillería debe conocer bastante bien, como si no hubieran
tenido nunca la mayoría de los votos en el congreso. Los ciudadanos somos
ingenuos, pero todo tiene un límite y la concertación los pasó hace rato. Con
mucho respeto, si hubieran cumplido el 10% de sus programas de gobierno,
pensaría seriamente en apoyarlos, lamentablemente eso no sucedió.
Posteriormente señala que los que no piensan como él, “nunca
llegan a comprender que la rivalidad, la polémica política, la
discrepancia y la confrontación de ideas y concepciones tácticas y estratégicas
son legítimas, buenas y necesarias. Pero que la expresión de aquellas
divergencias tienen sus límites éticos, valóricos y hasta morales.”
Efectivamente
la discusión política es una medio imprescindible para enriquecer y fortalecer
la democracia, en efecto yo me pregunto ¿Cuál ha sido el aporte a la discusión pública
de la Candidata Bachelet?. Sin lugar a dudas escaso, sino nulo. Cuantas ideas políticas
concretas se han puesto al aire en la franja presidencial, cuantas de las
promesas electorales, que a regañadientes ha realizado, se diluirán en una comisión asesora
presidencial, como ya sucedió en 2006.
Ahora bien, el señor Parker habla de límites éticos, valóricos y
hasta morales. Efectivamente para mi es imposible votar por una ex Presidente que
entregó “viviendas” sociales de 10 metros cuadrados, y un sueldo mínimo
risible, mientras se pagaban cuantiosas asesorías y consultorías a parientes,
amigos y otros políticos. Si incluso algunos sinvergüenzas brindaban
millonarias asesorías verbales. Ese es un límite moral claro.
Lo sustancial de la columna, su leitmotiv, es sencillamente una
recriminación a quienes tanto aborrece, señalando: “por todo lo anterior, no es raro, aunque si
escandaloso e indignante, que los ultrones de hoy tiendan a confrontar más con
la Nueva Mayoría que lidera Michelle Bachelet, que con la Alianza heredera del
pinochetismo”
Ahora bien, sumando y restando para el Sr. Parker son ultrones,
todas las personas que pertenecen al amplio mundo de la izquierda y que no
estiman conveniente votar por la Sra. Bachelet.
Gracioso por decirlo menos, dedica varias páginas a despotricar,
lanzar insultos gratuitos contra los que denomina ultrones, para luego
recriminarlos por no apoyar a su candidata.
Se indigna debido a que ésta gente según él no está dispuesta al
debate, pues bien, como aporta su columna a un sano debate de ideas. La
pregunta más importante, ¿Qué hace su columna por convencer a la gente de
izquierda a votar por la Sra. Bachelet?, nada o menos que nada.
Aparentemente él es incapaz de realizar un “análisis concreto de
la situación concreta”, ya que existen
muchos y buenos motivos para querer debatir con la Sra. Bachelet y no con Allamand – Longueira. En primer término,
aparentemente es ella quien tiene mayores posibilidades de ganar la elección
presidencial, por lo que es un actor político de mayor relevancia que los dos
anteriores, en segundo término es la candidata quien se encuentra intentando
recolectar votos en este sector de la vereda, haciendo propuestas que no haría si
no fuera por su imperiosa necesidad de votos, en tercer lugar, son usted los
que encabezaron cuatro gobiernos consecutivos de falsas promesas, excusas burdas
y corruptela por doquier y en cuarto lugar, ella se identifica como parte del
mundo de la centro izquierda. ¿Ninguno de esos razonables y evidentes motivos
lo convencen?
Fácilmente cualquier “ultron” podría calificarlo a usted de fanático
(para no decirle ultron), según la RAE y cito, “que defiende con tenacidad
desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o
políticas.”. En su texto no encontré ni
media propuesta política, solo verborrea, tenacidad desmedida y pasión, todo lo
anterior sin un ápice de autocrítica, análisis
de político ni nada por el estilo. Ha usted construido un espantapájaros y lo
ha molido a palos. Felicitaciones.
“En
el fondo, con su testimonialismo, su verborrea, su fanatismo, ceguera política
y oportunismo, los ultrones aspiran a que, a los fines de profundizar las
contradicciones y estirar el elástico, gane una vez más la derecha, y ojalá
Longueira. Según afirman, de modo más o menos público, para que el
reformismo y la blandenguería, encarnado por la Nueva Mayoría sea completamente
arrasado de una buena vez, y se abra paso al revolucionarismo que
ellos consecuentemente encarnan.”
Me imagino que
a Marco Henríquez-Ominami también lo acusó de testimonial y oportunista en su
momento. Lo cierto es que una vez más los arboles le impiden ver el bosque, no hay contradicciones que agudizar. Es tan
evidente para cualquier ciudadano de a pie que las cosas deben cambiar, y
efectivamente van a cambiar, que las candidaturas no afiliadas al duopolio están
definiendo el cómo, le guste o no, la idea de AFP estatal pierde fuerza todos
los días, solo por citar un ejemplo. Estos son
sus últimos estertores.
A ningún analista político le puede importar, hoy por hoy, la continuidad
de una Alianza política que murió en la elección en que fueron derrotados, como
muchos de sus personeros ya reconocen, el cambio de nombre no fue gratis ni por
qué si, la concertación y el duopolio se cayeron a pedazos y estos son sus últimos
estertores, o ¿usted francamente considera posible la Concertación sin el
sistema binominal?.
Su ilimitado conservatismo político le hace perder la brújula, no ver como todo a su alrededor se cae a pedazos, como ya no va a ser posible ir a cobrar por estar sentado en una oficina con calefacción, intenta hacernos responsables a nosotros, fumadores de opio, de una eventual derrota de su candidata.
Su ilimitado conservatismo político le hace perder la brújula, no ver como todo a su alrededor se cae a pedazos, como ya no va a ser posible ir a cobrar por estar sentado en una oficina con calefacción, intenta hacernos responsables a nosotros, fumadores de opio, de una eventual derrota de su candidata.
Como buen burócrata, aunque le caigan ladrillos en la cabeza no
se da cuenta que es el muro lo que se le que se derrumba.
Eduardo Roberto Ávila Valenzuela.
Egresado de Derecho,
Universidad de Chile
Universidad de Chile
@dr_Avila