viernes, 28 de junio de 2013

Los Fanáticos y sus manotazos de ahogado.



Más que escribir una respuesta al señor Parker y su columna “Los Ultrones”, lo que busco es hacer ver que tan ridículas son las argumentaciones desesperadas que emergen desde la Concertación, lo que no significa que rehúya a desentrañar la verdadera intencionalidad de la citada columna.

En primer lugar y entre las múltiples confusiones teóricas del analista, una es particularmente grave, en tanto de ella depende el universo social de su estudio.

"Cada generación política de la izquierda y el progresismo está irremisiblemente condenada, como en el mito de Sísifo, a acarrear una y otra vez hacia lo alto su propia y pesada roca."

Si bien es cierto, la izquierda y el "progresismo" pueden ir de la mano, de manera alguna guardan una relación de genero a especie. Así, la burguesía liberal industrial fue progresista durante el siglo XIX y XX, sin embargo difícilmente alguien pudiera señalar que esta se enmarca dentro de lo que podríamos considerar izquierda, a su vez, el stalinismo soviético de fines de la década del ochenta, si bien puede ser eventualmente considerado como una tendencia de izquierda, no es por su naturaleza, progresista.

En este sentido, podemos determinar claramente que los ultrones no soy patrimonio propio de la izquierda, ni de la derecha, ni mucho menos de un ininteligible “progresismo”.

Parker señala que “los ultrones son personajes arquetípicos, reconocibles por su locuacidad y espíritu mesiánico, su característico voluntarismo, su maximalismo y la dureza recalcitrante de las convicciones que exhiben e intentan imponer a como haya lugar.”.

Me disculparan, pero más allá de lo rimbombante del semblante que plantea, éste no aclara sino obscurece, dentro de ese marco entra un sacerdote o un profesor universitario, desde Jesucristo hasta Galileo, luego el autor continua sin falsa modestia, desplegando un cumulo de calificativos contra este supuesto y hasta el momento indefinido grupo.

Desconoce el Sr. Parker que un ultron puede "pertencer" a la izquierda, la derecha o el centro, puede ser adepto a escuela de Hayek o de Keynes, marxista o liberal.

En vista de su incapacidad para definirlos le presto una mano, lo común a todos los ultrones es simplemente la “incapacidad para realizar un análisis concreto de la realidad concreta”, al parecer entre toda su labia, los arboles le han impedido ver el bosque, o sencillamente se ha negado racionalmente a verlo. Con ese elemento ya puede construir como mejor le plazca una definición acertada.

En segundo lugar señala cual es la “estrategia ultrona”, la cual sería “contra toda evidencia, que la política es una cuestión de activismo incesante y sobre todo de voluntad. Son proclives al testimonialismo y a los “saludos a la bandera”, porque nunca llegan a comprender que la política es en realidad una cuestión de poder y de correlación de fuerzas. De capacidad de vencer, pero también de persuadir”.

Una cosa es persuadir, y otra es muy distinta es montar un aparato de marketing, como bien lo ha hecho la concertación, donde cuando un ve la franja electoral no sabe si están vendiendo un detergente o un televisor plano.

Cualquier ciudadano bien informado sabe que para la derecha empresarial el gobierno de Piñera ha sido particularmente incomodo, más allá de los bochornos propios de su personalidad, este último ha sido mucho menos proclive a cautelar los intereses patronales que los gobiernos anteriores y ha generado gran malestar social, cosa que hasta hace poco y ante iguales políticas gubernamentales no existía.

            Lagos en su momento fue aplaudido de la ENADE, dudo profundamente que eso le suceda a Piñera, o al menos que sea tan sincero. La derecha económica está harta de la Derecha política en el poder y desea a un presidente de la concertación. Ahora bien, no quieren a cualquier concertacionista, de hecho ni siquiera quieren a Velasco,  entienden que Michelle Bachelet garantiza lealtad y paz social y es por eso que es ella la llamada y no otro.

            Si la política requiere capacidad de persuadir, ¿cual es la capacidad de persuasión en su columna?. (!!!)

“Cualquier contradictor de los ultrones, por más pergaminos que pueda exhibir, será sin falta tachado de converso, traidor, corrupto, amarillo, cooptado por el pinochetismo, vendido al imperialismo norteamericano, a la derecha y el gran capital. Y especialmente, descalificado con aquel apelativo que, hoy por hoy, consiste en el mayor y más terrible insulto al que recurren los ultrones: “neoliberal”, pronuncian con desprecio. Ese sambenito, esa acusación agraviante que los ultrones gustan de lanzar como un ladrido a la cara de sus adversarios. Todo aquello, aparte de estimarlos como timoratos, blandos y cobardes sin remisión”.

Me disculpara el Señor Parker, pero hasta donde entiendo se ofende debido a que un grupo humano denomina al Partido Socialista y su candidata como neoliberales.

Durante 20 años la concertación privatizo el agua, el fútbol, las carreteras, la compañía de teléfonos, mantuvo las AFP, les dio cuerda a los colegios particulares subvencionados, en resumen, mantener y avanzar hacia el monarquismo que impuso la dictadura. El asunto partió como transar para avanzar, prosiguió como transar sin parar, para terminar en un cambio ideológico profundo, cuando ya ni siquiera era necesario transar. La concertación es hoy una fuerza de centro derecha, le guste o no a Parker, y para muestra un botón, Velasco es uno de sus candidatos. Siguiendo a Hegel, se ha producido en el alma de la concertación, un cambio cuantitativo que devino en cualitativo.

Hoy por hoy, le asignan la responsabilidad de 20 años de políticas gubernamentales erradas a la Alianza, como si ni hubieran sido ellos quienes dieron una defensa de Estado a Pinochet en Londres, caso que el Sr. Parker como ex funcionario de la cancillería debe conocer bastante bien, como si no hubieran tenido nunca la mayoría de los votos en el congreso. Los ciudadanos somos ingenuos, pero todo tiene un límite y la concertación los pasó hace rato. Con mucho respeto, si hubieran cumplido el 10% de sus programas de gobierno, pensaría seriamente en apoyarlos, lamentablemente eso no sucedió.

Posteriormente señala que los que no piensan como él, “nunca llegan a comprender que la rivalidad, la polémica política, la discrepancia y la confrontación de ideas y concepciones tácticas y estratégicas son legítimas, buenas y necesarias. Pero que la expresión de aquellas divergencias tienen sus límites éticos, valóricos y hasta morales.”

            Efectivamente la discusión política es una medio imprescindible para enriquecer y fortalecer la democracia, en efecto yo me pregunto ¿Cuál ha sido el aporte a la discusión pública de la Candidata Bachelet?. Sin lugar a dudas escaso, sino nulo. Cuantas ideas políticas concretas se han puesto al aire en la franja presidencial, cuantas de las promesas electorales, que a regañadientes ha realizado,  se diluirán en una comisión asesora presidencial, como ya sucedió en 2006. 

Ahora bien, el señor Parker habla de límites éticos, valóricos y hasta morales. Efectivamente para mi es imposible votar por una ex Presidente que entregó “viviendas” sociales de 10 metros cuadrados, y un sueldo mínimo risible, mientras se pagaban cuantiosas asesorías y consultorías a parientes, amigos y otros políticos. Si incluso algunos sinvergüenzas brindaban millonarias asesorías verbales. Ese es un límite moral claro.

Lo sustancial de la columna, su leitmotiv, es sencillamente una recriminación a quienes tanto aborrece, señalando:  “por todo lo anterior, no es raro, aunque si escandaloso e indignante, que los ultrones de hoy tiendan a confrontar más con la Nueva Mayoría que lidera Michelle Bachelet, que con la Alianza heredera del pinochetismo”

Ahora bien, sumando y restando para el Sr. Parker son ultrones, todas las personas que pertenecen al amplio mundo de la izquierda y que no estiman conveniente votar por la Sra. Bachelet.

Gracioso por decirlo menos, dedica varias páginas a despotricar, lanzar insultos gratuitos contra los que denomina ultrones, para luego recriminarlos por no apoyar a su candidata.

Se indigna debido a que ésta gente según él no está dispuesta al debate, pues bien, como aporta su columna a un sano debate de ideas. La pregunta más importante, ¿Qué hace su columna por convencer a la gente de izquierda a votar por la Sra. Bachelet?, nada o menos que nada.

Aparentemente él es incapaz de realizar un “análisis concreto de la situación concreta”,  ya que existen muchos y buenos motivos para querer debatir con la Sra. Bachelet y no con  Allamand – Longueira. En primer término, aparentemente es ella quien tiene mayores posibilidades de ganar la elección presidencial, por lo que es un actor político de mayor relevancia que los dos anteriores, en segundo término es la candidata quien se encuentra intentando recolectar votos en este sector de la vereda, haciendo propuestas que no haría si no fuera por su imperiosa necesidad de votos, en tercer lugar, son usted los que encabezaron cuatro gobiernos consecutivos de falsas promesas, excusas burdas y corruptela por doquier y en cuarto lugar, ella se identifica como parte del mundo de la centro izquierda. ¿Ninguno de esos razonables y evidentes motivos lo convencen?

Fácilmente cualquier “ultron” podría calificarlo a usted de fanático (para no decirle ultron), según la RAE y cito, “que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas.”.  En su texto no encontré ni media propuesta política, solo verborrea, tenacidad desmedida y pasión, todo lo anterior sin un ápice de autocrítica,  análisis de político ni nada por el estilo. Ha usted construido un espantapájaros y lo ha molido a palos. Felicitaciones.

“En el fondo, con su testimonialismo, su verborrea, su fanatismo, ceguera política y oportunismo, los ultrones aspiran a que, a los fines de profundizar las contradicciones y estirar el elástico, gane una vez más la derecha, y ojalá Longueira. Según afirman, de modo más o menos público, para que el reformismo y la blandenguería, encarnado por la Nueva Mayoría sea completamente arrasado de una buena vez, y se abra paso al revolucionarismo que ellos consecuentemente encarnan.”

            Me imagino que a Marco Henríquez-Ominami también lo acusó de testimonial y oportunista en su momento. Lo cierto es que una vez más los arboles le impiden ver el bosque,  no hay contradicciones que agudizar. Es tan evidente para cualquier ciudadano de a pie que las cosas deben cambiar, y efectivamente van a cambiar, que las candidaturas no afiliadas al duopolio están definiendo el cómo, le guste o no, la idea de AFP estatal pierde fuerza todos los días, solo por citar un ejemplo. Estos son sus últimos estertores.

            A ningún analista político  le puede importar, hoy por hoy, la continuidad de una Alianza política que murió en la elección en que fueron derrotados, como muchos de sus personeros ya reconocen, el cambio de nombre no fue gratis ni por qué si, la concertación y el duopolio se cayeron a pedazos y estos son sus últimos estertores, o ¿usted francamente considera posible la Concertación sin el sistema binominal?.

           Su ilimitado conservatismo político le hace perder la brújula, no ver como todo a su alrededor se cae a pedazos, como ya no va a ser posible ir a cobrar por estar sentado en una oficina con calefacción, intenta hacernos responsables a nosotros, fumadores de opio, de una eventual derrota de su candidata.

           Como buen burócrata, aunque le caigan ladrillos en la cabeza no se da cuenta que es el muro lo que se le que se derrumba.
                                     
Eduardo Roberto Ávila Valenzuela.


Egresado de Derecho, 
Universidad de Chile

@dr_Avila